Durante la tarde de hoy, el militante ultra K que se autopercibe periodista, Carlos Ezequiel Guazzora, se encuentra al borde de los barrotes a raíz de una denuncia por violencia de género.

La denuncia había fue realizada por su entonces pareja y empleadora, la exdiputada por el Frente para la Victoria, Stella Maris Córdoba. En la condena de marzo, el Tribunal Oral Federal 3 lo encontró culpable por amenazar (de ahí el término formal “coacción reiterada”) a la ex diputada.

El comienzo de la historia se remonta a 2014, cuando amenazó a Córdoba diciéndole que poseía un arma de fuego y que no tendría miedo de usarla contra ella. Esa amenaza viene a raíz de que Carlos Ezequiel era asesor de la exdiputada, pero ésta lo echó, por lo que Guazzora pidió ser reincorporado. Vale aclarar que el militante K fue procesado, por lo menos, en cuatro oportunidades por amenazas coactivas reiteradas. Los testigos declararon que Guazzora “era una persona violenta y que se drogaba”.

“Eze” Guazzora | El fanático K que tiene causas judiciales y amenaza mujeres

En marzo de 2021, la Justicia dictaminó que “Están probados los hechos. No fue una reacción de enojo sino una reacción deliberada, reiterada en cuatro oportunidades, mediando violencia de género. No es relevante por qué fue cesanteado; una diputada puede decidir cómo conforma su equipo de trabajo. Lo que aquí se analiza es la conducta de Guazzora”. Además, la fiscalía confirmó la existencia de, al menos, cuatro episodios de amenazas hacia su expareja.

La actual sentencia judicial, que declara a la anterior condena como “irrisoria”, fue confirmada por el abogado del militante, Adrián Albor: “En un escandaloso fallo, casación condena a prisión efectiva a Ezequiel Guazzora”, empezó diciendo desde Twitter. Además, usó la vieja fábula del “Lawfare”, apuntó contra los jueces e incluso pidió al presidente que el indulto. “Los jueces del Lawfare: (Liliana) Catucci, (Juan Carlos) Gemignani y (Eduardo) Riggi se han cobrado una nueva víctima. Parece que con un celular y un micrófono le hiciste mucho daño a la oligarquía que digita todo en las sombras. Espero que Alberto Fernández cambie de posición respecto del indulto, se quejó.

El hilo de Albor anunciando la condena de Guazzora y pidiendo el indulto

Incluso, el letrado se atrevió a ir más allá e intentó desviar el debate judicial, haciendo una suerte de (patético) juego discursivo para invertir la culpabilidad, al señalar que “También es violencia de género que tu jefa te despida cuando cortás una relación sentimental con ella. Reclamar que te devuelva el trabajo no es delito”.

El fallo de la Sala Tercera de la Casación, firmado por los jueces Juan Carlos Gemignani, Liliana Catucci y Eduardo Riggi, interpreta que el tribunal oral que lo condenó, en marzo, “a la hora de calificar los hechos no reparó en tan delicado aspecto, pues descartó la figura agravada cuya aplicación resultaba indiscutible e impuso una irrisoria sanción de cumplimiento condicional que lejos se condice con la gravedad del caso”.

“No dudó en amenazarla con contar todo lo sucedido al Grupo Clarín, llegando incluso a enviar, con inusitado despecho, correos electrónicos a funcionarios del más alto rango para perjudicar la carrera política de su ex pareja (…) finalmente logrado, pues la nombrada jamás volvió a ser incluida en una lista de candidatos”, señalaron los magistrados.

El máximo tribunal resolvió entonces agravar la situación del militante, condenándolo por “coacción agravada por haber sido cometido con el propósito de obtener alguna medida o concesión por parte de un miembro de los poderes públicos” y en tal sentido resuelve “reenviar las actuaciones al tribunal de procedencia para que en forma urgente proceda a fijar la pena que corresponda”, lo que podría significar cumplimiento efectivo de la pena.

La condena fue contundente y LAPIDARIA: “Están probados los hechos. No fue una reacción de enojo sino una reacción deliberada, reiterada en cuatro oportunidades, mediando violencia de género”.